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--Joselu M.L 04:05 9 jul 2012 (UTC) Captura1

ANTROPOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN

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Aproximación al concepto de Antropología de la Educación

El trabajo que a continuación vamos a desarrollar consiste en una investigación del ámbito de la antropología, basándonos en una rama específica, la educación.

A continuación definiremos antropología y educación por separado, para posteriormente conocer la definición de antropología de la educación.

· Educación: la palabra educación viene de la palabra latina “educere” que significa guiar, conducir o de “educare” que significa formar o instruir, y puede definirse como: todos aquellos procesos que son bidireccionales mediante los cuales se pueden transmitir conocimientos, costumbres, valores y formas de actuar.

La educación no se lleva a cabo solamente a través de la palabra sino, está presente en todos nuestros sentimientos, actitudes y acciones. Es el proceso de concentración y vinculación cultural, moral y conductual.

· Antropología: la Antropología es una ciencia social cuyo principal objeto de estudio es el individuo como un todo, es decir, la antropología aborda la temática del ser humano a través de los diversos enfoques que ofrecen disciplinas tales como las ciencias naturales, sociales y humanas.

La antropología, entonces, es aquella ciencia que nos permite conocer al hombre en el marco de la sociedad y la cultura a la cual pertenece y también verlo como producto de estas, algo así como una radiografía aguda, extensa y detallada acerca del proceso bio-social que comprende la existencia de la raza humana.

Tras habernos acercado un poco más al concepto de educación y de antropología, podemos proseguir con el concepto que realmente nos importa para el desarrollo del trabajo, es decir, el concepto de antropología de la educación.

· La antropología de la educación: es un campo de la antropología y frecuentemente asociada con el trabajo pionero de George Spindler. Como el propio nombre indica, el foco de la Antropología de la Educación es la educación, aunque una aproximación antropológica de la educación tiende a focalizarse en los aspectos culturales de la educación, tanto de sus aspectos formales como informales.

Puesto que la educación implica la comprensión de quiénes somos, no resulta sorprendente que el principal dictamen de la Antropología de la Educación es que sea un campo interesado principalmente en la transmisión cultural. La transmisión o aprendizaje de la cultura implica la transferencia de un sentido de la identidad entre generaciones, a veces denominado endoculturación y también la transferencia de identidad entre culturas, a veces conocido como Aculturación. De acuerdo a todo ello, no resulta extraño que la Antropología de la Educación haya ido incrementado su focalización en la identidad étnica y en los cambios étnicos.

Ya sabemos que la antropología de la educación es una rama de la antropología que se encarga del proceso de aprendizaje social, es decir, de la educación de las distintas sociedades y como se lleva a cabo entre otros aspectos.

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Antropología de la educación

La antropología de la educación se pregunta sobre cómo se educan los seres humanos en una cultura concreta, es decir, cómo la civilización se transfiere de unas generaciones a otras. También se describe el proceso de aculturación con rasgos universales, es decir, cómo se educa el ser humano y por qué.

Resulta imposible pretender analizar el proceso educativo o de aprendizaje sin involucrarse con una concepción del hombre, de la sociedad y de la interacción entre ambos, puesto que existe una estrecha relación entre el hombre y la sociedad que lo acoge.

Esta relación establece un vínculo de bidireccionalidad que implica que se recibe de la sociedad todo lo que es necesario para la realización y logro de los fines del hombre y que a su vez éste responderá a la ella por lo que ha recibido. Aristóteles dejaba en evidencia esta situación al plantear que el denominado zoon politikon se vincula con la sociedad porque sólo en ella logra su fin último, es decir, la felicidad.

Este enfoque, centrado en el hecho que, el hombre establece naturalmente esta relación bidireccional con su entorno social, es lo que permite señalar que nos encontramos frente a un acto moral.

Tomando en consideración las palabras de Inmanuel Kant, la educación adquiere un rol protagónico al momento de querer estudiar la vinculación existente entre el hombre y la sociedad.

Especialmente, si se entiende el concepto de la educabilidad como la capacidad de cada persona de ir adquiriendo nuevos conocimientos integrados en el orden social, se puede comprender que esto le permitirá un mejor desenvolvimiento con su entorno.

Esto trae como condición necesaria que, al haber un mejor desenvolvimiento, habrá también una mejora tanto en ámbitos individuales como colectivos, ya que al desenvolverse mejor en el ambiente, se beneficia también a la sociedad.

Es necesario considerar que la sociedad no es la simple suma de todos sus miembros sino que ésta se compone como un todo que se desarrolla armónicamente. Por ende, la mejora cualitativa cada uno de sus miembros redunda necesariamente en la mejoría para la sociedad. Nuevamente, queda en evidencia que estamos frente a un acto moral.

Al profundizar en esta perspectiva, se puede observar que la educación permite dotar al educando de las herramientas, habilidades, competencias y valores que son indispensables para su desempeño social.

En este sentido, es importante considerar que el proceso de aprendizaje es constante y permanente, porque las habilidades que se necesitan en cada una de las etapas del desarrollo vital individual, son diferentes y por lo tanto, es necesario adquirir nuevos conocimientos de manera tan imperiosa como se requiere posteriormente su actualización.

Sin la adecuada actualización, se encontrará el ser humano carente de las habilidades y herramientas necesarias para su óptimo desempeño social, el cual va aparejado de logros y satisfacciones individuales.

Es por esto que la educación se convierte en una necesidad permanente del ser humano, ya que cada día requiere de nuevas herramientas y eso queda en evidencia ante la tendencia a la capacitación permanente para que cuente con las armas necesarias para su desempeño laboral, profesional y por ende, su realización personal.

Es preciso que se comprenda que la capacidad de un individuo de adquirir nuevas conductas a lo largo de su existencia, como se puede comprender al hecho de educar, pasa por comprender el rol que cumple el ser humano en la sociedad.

No es un ser aislado, es un ser integrado a una comunidad y a su vez es integrador de nuevas experiencias de crecimiento social, es decir, construye y a la vez es construido.

Es un proceso complejo porque la educación es un continuo, con entradas y salidas en un sistema que funciona con una serie de interrelaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa. Una intervención en cualquier nivel del sistema, implica el reacomodo de las restantes piezas del sistema. Así como el hombre no puede ser autárquico, la educación no puede carecer de una visión de hombre y de la sociedad.

Esta relación queda en evidencia cuando observamos que cada periodo de la historia social, la educación ha sido un reflejo de la sociedad imperante.

La educación ha ido dotando a los educando de las herramientas necesarias para desenvolverse en la comunidad y como esta es permeable, la educación se ha ido permeabilizando también, pero asimismo ha debido asumir la responsabilidad de mantener la integridad en la formación de las personas, ya que no basta con capacitarla con herramientas, sino que es preciso que conozca su rol social y asuma el compromiso de vivir en comunidad para que contribuya al desarrollo armónico de la sociedad.


Aporte de las ciencias sociales a la antropología de la educación: según el planteamiento propio de la ciencia positiva, la Antropología estudia al hombre como una entidad biológica y como una unidad de comportamiento, como miembro del reino animal (antropología física y morfológica) y como miembro de una sociedad de personas (antropología social y cultural). La antropología física se divide en dos: la antropogonía (estudio de la descendencia) y la antropotaxis (estudio de las razas); ambas subalternan otras disciplinas científicas como la craneología, la antropometría, la serología, la genética y la fisiología. La antropología cultural, por su parte, atiende al tiempo -datación y duración de la cultura- y al estadio evolutivo de cada una de ellas. El capítulo de la antropología cultural que se dedica a investigar las culturas antiguas ágrafas ya inexistentes se denomina paletnología; si trabaja sobre documentos escritos, es propiamente un tratado dentro de la Historia general. Si estudia culturas primitivas supervivientes recibe el nombre de etnología, y si se trata de culturas rurales aisladas con tradiciones propias, folklore. Los ítems específicos que, acerca de cada una de las culturas, la antropología cultural trata de satisfacer se refieren a la tecnología, la economía, la organización social, el lenguaje, el arte, la ciencia y la religión.

Pero, qué aporta la antropología social; fray Bernardino de Sahagún y fray Diego de Durán (siglo XVI) son quienes por primera vez se preocuparon de hacer descripciones detalladas sobre los modos de organización social de las culturas indígenas mexicanas del tiempo del descubrimiento español. Ya en sus escritos se halla una cierta metodología elaborada, basada en la observación directa y personal, en el trabajo de campo, en el control de la información por parte de informantes nativos y en un mínimo conocimiento de la lengua indígena.

Pero es en el siglo XIX cuando esta antropología regional alcanza un estatuto propio, fundamentalmente gracias a los trabajos de L.H. Morgan (1818-1881), basados en el estudio de campo y en la clasificación y descripción etnográfica. Gracias a su privilegiada posición colonialista, Inglaterra estuvo en las mejores condiciones de aportar a esta ciencia la mayor parte de su material empírico. Han tenido gran influencia en su posterior desarrollo las investigaciones de A.R. Radcliffe-Brown, la especulación organicista de Spencer y el naturalismo estructural de Durkheim, ya en nuestro siglo. Hay que mencionar, además, como los principales cultivadores de esta rama científica, a A.L. Kroeber, R.H. Lowie, R. Redeield, F. Boas, R. Benedict, M. Mead, G. P. Murdock, E. E. Evans-Pritchard y, fundamentalmente, B. Malinowski, representante más destacado de la corriente funcionalista, y C. Lévi-Straus, principal mentor del estructuralismo. La antropología social pretende ser un puente entre el cuantitativismo de la teoría sociológica —centrado en las culturas urbanas— y el cualitativismo de la antropología cultural, que se ha dedicado más a las culturas ágrafas arcaicas. De todas maneras, muestra un sesgo primitivista y ruralista, incluso cuando estudia las sociedades urbanas, en busca de sus caracteres más tradicionales. La razón de ello, según apunta Wolcott, es la necesidad que tiene el investigador de convertir en extraño lo familiar para poderlo tematizar y hacerlo objeto de su curiosidad.

Sólo así se pueden realizar preguntas interesantes y agudas, pues el extrañamiento hace posible la objetivación y permite disponer de referencias comparativas, lo cual facilita, a su vez, un sano relativismo que amplía el horizonte de lo cuestionable. La problematización de lo consabido y el acostumbramiento a lo anormal pasan entonces a ser un principio hermenéutico y metodológico, con lo que la investigación adquiere tintes de cierto exotismo. Por ello, como también señala Wilcox, no existe mejor recurso para la investigación antropológica que comenzar teniendo experiencia de otros lugares, de otras culturas y grupos humanos. En lo posible, el antropólogo debe buscar comunidades «dramáticamente distantes» a la suya (Wolcott). Así, en relatos culturales muy distantes podremos encontrar una solidaridad con el nuestro y comprendernos mejor a nosotros mismos, tratando de comprender lo remoto. Tal es el legado fundamental de los fundadores de la Antropología positiva (Boas, Malinowski, Mead).

Esto tiene una gran importancia de cara a la investigación propia de la Antropología positiva de la Educación y a la Etnografía Escolar. En efecto, los investigadores tienen el peligro de concentrar su atención sólo en las «quiebras de la normalidad» en la comunidad escolar (fracaso, absentismo, faltas de disciplina, violencia, vandalismo, etc.) y, así, sin quererlo quizás, ofrecer en sus investigaciones e informes una visión deformada —no por falsa sino por incompleta— de la realidad escolar en sus propias culturas y comunidades de origen. Por eso M. Mead decía que las observaciones en Samoa podían ayudar a comprender y orientar a los jóvenes escolares estadounidenses de los años treinta, y por eso Wolcott invitaba a sus estudiantes a realizar sus prácticas en contextos culturales ——o, al menos, micro-culturales— diversos al propio de origen (trabajadores emigrantes, gitanos, minorías étnicas, sectas religiosas, etc.) antes de abordar el contexto de la propia escuela o aula. El objeto de estudio, para la Etnografía Escolar, no es propiamente —o al menos en primera instancia— los «problemas», sino la comunidad escolar misma, su contexto social e institucional.


Antropología y cultura: por cultura se suele entender, en este ámbito, el universo de los símbolos, las actitudes y los valores que implican un modo particular de conducta y que suponen una forma de adaptación al medio natural y social en que se desenvuelve la vida humana. La Antropología sería la ciencia de tal sistema de símbolos, valores y creencias y del comportamiento específicamente humano a través de estos elementos o dimensiones.

He aquí otra descripción del concepto de cultura que parece ser satisfactoria: «Lo que los hombres hacen de sí mismos y de su mundo, y lo que ellos piensan y hablan a este respecto». Los elementos más destacados que cabe señalar en toda cultura son: el carácter conceptual de los bienes que la integran, su índole social — es poseída más por grupos y colectividades que por individuos—, y su naturaleza dinámica. La cultura no es algo fijo sino histórico, cambiante, pero a la vez perdurable y continúo. En ella hay una tradición supra-individual conservadora de sus rasgos peculiares y, al mismo tiempo, abierta, receptiva y difusiva, es decir, fecundable con otras culturas distintas. Toda cultura posee unos valores propios, pero no en todas se dan jerarquizados de la misma manera.

La cultura es un fenómeno específicamente humano y social. Puede haber sociedades —animales— sin cultura, pero no puede haber cultura sin que se dé ésta en sociedades humanas. En el análisis comparativo de las diversas culturas que la Antropología cultural lleva a cabo se manifiestan elementos constantes y variables. Los primeros expresan condiciones naturales de las sociedades humanas y los segundos expresan las diversas concreciones o aplicaciones históricas y geográficas de aquellos elementos constantes o «naturales»: unos concretos conceptos y valores que se expresan mediante símbolos en un lenguaje determinado, y que se conservan y transmiten de unas generaciones a otras.

- Principales escuelas de la antropología cultural: sus principales estudiosos, hasta nuestros días, han sido: L.H. Morgan, E. Tylor, L. Frazer, L.Lévy-Bruhl, E. Durkheim, F. Boas, A. Kroeber, B. Malinowski, A.R. Radclifff-Brown, R. Benedict, M. Mead, C. Lévi-Strauss y Sapir.

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A continuación destacaremos algunos de los antropólogos más importantes e influyentes en el ámbito de la antropología de la educación, comenzando por el padre de la antropología de la educación e introduciendo otros más que han realizado importantes aportaciones en este ámbito:

· George Spindler :era una figura prominente en el siglo XX de la antropología y considerado como el fundador de la antropología de la educación. Éste editó una serie muy grande de breves monografías, convirtiendo casi todos los textos etnográficos significativos del siglo XX en una obra menor a disposición del público y para estudiantes de antropología en todas partes. Fue uno de los primeros en impartir cursos sobre la antropología de la cultura de América (la cultura de los Estados Unidos). Casi la totalidad de sus publicaciones y las actividades fueron en colaboración con su esposa, Louise. Spindler se formó originalmente como un psicólogo , pero se apartó de los métodos psicológicos tradicionales para hacer la observación participante con la observación participante de la Menominee.

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· Claude Lévi-Strauss: (Bruselas, Bélgica, 28 de noviembre de 1908 – París, Francia, 30 de octubre de 2009) fue un antropólogo francés, una de las grandes figuras de su disciplina, fundador de la antropología estructural e introductor en las ciencias sociales del enfoque estructuralista basado en la lingüística estructural de Saussure. Dado el peso de su obra, dentro y fuera de la antropología, fue uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.

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· Bronisław Kasper Malinowski: nació en Cracovia, Polonia, el 7 de abrilde 1884 – murió en New Haven, Estados Unidos el 16 de Mayo de 1942.

Fue el refundador de la antropología social británica a partir de su renovación metodológica basada en la experiencia personal del trabajo de campo y en la consideración funcional de la cultura.

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CONCLUSIÓN:

Tras haber realizado una investigación por la rama de la antropología de la educación, la cual va encaminada junto a otras ramas, podemos decir, que ésta hoy día se encuentra en pleno vigor, ya que al tratarse de una ciencia que estudia el comportamiento de las personas de una sociedad concreta, sus relaciones entre sí y lo que conforma su cultura para así darle sentido o determinar la educación de esa sociedad, es lo que la hace que se encuentre de actualidad. Esto es debido a los numerosos casos y acontecimientos que se suelen dar hoy día en nuestra sociedad de violencia y sucesos importantes en los centros de estudio de nuestra sociedad.

Siempre se ha creído que la antropología era una ciencia que solo se basaba en el estudio de sociedades tribales, pero esto no es así del todo, ya que la antropología, y si hablamos de nuestro caso, la antropología de la educación, no solo estudia a sociedades o culturas alejadas del capitalismo y de nuestra sociedad actual, la cual se encuentra en la era de la información, sino que también estudia las relaciones y sucesos que ocurren en nuestra sociedad, ya que nosotros también somos seres que llevamos a cabo el proceso de integración, de aprendizaje y de relacionarnos con las demás personas de “nuestra tribu”.

La antropología de la educación es una ciencia más actual que a diferencia de otras, ya que conoce su máximo apogeo, por no decir que se crea en el siglo XX , teniendo como referente a George Spindler, el cual hizo numerosas a portaciones en el ámbito de la antropología de la educación no solo en alguna sociedad tribal, sino en la misma sociedad estadounidense del pasado siglo.

Por último decir que tras haber realizado el análisis en referencia a esta ámbito podemos concluir que la antropología de la educación es una de las ciencias más importantes que estudian al ser humano como ser social, ya que no solo estudia su forma de actuar en función a las personas que le rodean, sino que estudia para poder llegar a un acuerdo de la educación de la sociedad y de su forma de aprendizaje y culturación, todos los aspectos en los que el hombre se desenvuelve, entre ellos, la propia cultura, las relaciones dentro de un mismo grupo social, sus costumbres, ideales, etc., lo que le convierte en una de las disciplinas más ricas en cuestión de investigación y desarrollo.

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